Cribado – un arma vital en la lucha contra el cáncer de cuello de útero
El cáncer de cuello de útero es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en las mujeres. En 2020, 194 países respaldaron el objetivo de la Organización Mundial de la Salud de avanzar hacia su eliminación. La estrategia global 90-70-90 fija 2030 como fecha límite, pero ¿podremos lograrlo?
A nivel global, el cáncer de cuello de útero sigue siendo una amenaza importante, con aproximadamente 660.000 nuevos casos y 350.000 muertes registradas en 2022.1 Casi el 90% de los fallecimientos se producen en países con menos recursos.2 China e India concentran conjuntamente el 42% de los casos y el 39% de las muertes.3 Cuando se diagnostica en una fase inicial y se trata de forma rápida, el cáncer de cuello de útero puede curarse.
Eliminación del cáncer de cuello de útero
El descubrimiento, en la década de 1980, de la relación entre la infección crónica persistente por el virus del papiloma humano (VPH) y el cáncer de cuello de útero impulsó el desarrollo de vacunas y pruebas de cribado específicas frente al VPH. Como resultado, el cribado y la vacunación se han convertido en pilares fundamentales de la Iniciativa Global de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la Eliminación Acelerada del Cáncer de Cuello de útero.2 Esta iniciativa establece objetivos nacionales 90–70–90 para 2030:
- 90% de las niñas vacunadas contra el VPH antes de los 15 años
- 70% de las mujeres de 35 y 45 años cribadas con pruebas de alto rendimiento
- 90% de las mujeres con lesiones precancerosas o cáncer invasivo reciben tratamiento.3
A pesar de los avances, se espera que la incidencia y la mortalidad por cáncer de cuello de útero sigan aumentando en algunos países, especialmente en África y Oriente Medio, de aquí a 2030. Solo 17 países, entre ellos Japón, Italia, Alemania y Hungría, podrían registrar un descenso en el número de casos en ese periodo.3
Cribado del cáncer
El objetivo del cribado es detectar la presencia de una infección por VPH y/o identificar cambios celulares precancerosos que permitan intervenir de forma temprana. La detección precoz del cáncer se asocia a mejores resultados clínicos, tal como demuestra la evidencia: los programas organizados de cribado han logrado reducir la mortalidad por cáncer de cuello de útero en Europa entre un 41% y un 92%.4
Los programas de cribado difieren en todo el mundo. Algunos países optan por programas organizados a nivel nacional o regional, dirigidos a mujeres que cumplen determinados criterios de elegibilidad, mientras que otros recurren a un cribado oportunista. Sin embargo, incluso en países con sistemas de cribado bien estructurados, como los de Europa, Australia, Canadá y Estados Unidos, persisten desafíos relacionados con la participación.5 Por ejemplo, en los Países Bajos, la participación descendió del 64,4 – 66,2% en un periodo de tres años (2012–2015) al 57,4% en 2017.6 Este descenso resulta especialmente preocupante, ya que una menor participación en los programas de cribado supone oportunidades perdidas para la detección y el diagnóstico precoz del cáncer.
Las pruebas empleadas en los programas también difieren. Algunos países, como Suecia, los Países Bajos y el Reino Unido, han adoptado el cribado basado en VPH en lugar del cribado basado en citología, mientras que otros siguen utilizando métodos citológicos.7 En muchos casos, la estrategia depende de la edad de la mujer que se somete a la prueba. Por ejemplo, en Francia, a las mujeres de 25 a 29 años se les ofrece una citología, mientras que a las de 30 a 65 años se les realiza una prueba de VPH.8
Barreras al cribado
Son numerosos los factores que pueden frenar la participación de las mujeres en los programas de cribado y contribuir al descenso de la asistencia. Entre ellos se incluyen:
- obstáculos económicos – como el coste y la falta de cobertura aseguradora, especialmente en países sin sistemas de salud universales
- falta de conocimiento y concienciación sobre el cáncer de cuello de útero y el cribado
- prejuicios sociales, culturales y/o religiosos
- problemas de acceso relacionados con la distancia a los centros sanitarios y el transporte
- miedo y sentimientos de vergüenza
- falta de confianza en los sistemas sanitarios.9
Tal y como destaca un informe de McKinsey sobre la salud de la mujer, la educación sobre la importancia del cribado es fundamental para mejorar la participación.10 Por tanto, garantizar el acceso a información rigurosa y comprensible, así como promover una educación continuada sobre el cribado, debe ser un pilar básico de cualquier estrategia orientada a incrementar la asistencia.
Próximos pasos
Mejorar la participación mediante la educación, una comunicación clara y la implicación activa será esencial para alcanzar los objetivos de la OMS de cara a 2030. A ello se suma la necesidad de ampliar el acceso, establecer buenas prácticas y adoptar pruebas de cribado de alto rendimiento.
A medida que avanzan los esfuerzos globales, el cribado sigue siendo un recurso clave en la lucha contra el cáncer de cuello de útero y ofrece una esperanza real de lograr, en el futuro, la eliminación de esta enfermedad prevenible.
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World Health Organization. Global strategy to accelerate the elimination of cervical cancer as a public health problem. 2020 www.who.int/publications/i/item/9789240014107. . https://iris.who.int/server/api/core/bitstreams/4e245e89-ddcc-488f-97c7-9de5e08524ef/content
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